Me llamo Rigoberta Menchú 128-271

La segunda parte del libro es como una serie de sufrimientos, destrucción y angustia. En mi opinión, es muy triste y doloroso a leer la tortura, mantanza y la muerte de esas personas innocentes, aunque los indios tratan de defenderse usando armas simples como las piedras, el agua caliente, el chile, la sal. Sería muy cruel para Rigoberta, una muchacha tan joven, a ver estas cosas y experiencia pérdida de la familia. Vemos, también, las injusticias sociales y la discriminación de los ladinos contra los indígenas en muchas partes. Por ejemplo, un niño ladino define a sí mismo “somos pobres pero no somos indios” (Burgos 145), distinguiéndose de las indígenas. Muchos de los indios murieron luchando contra las injusticia, incluyendo los padres y el hermano de Rigoberta. Además, en esta parte del libro, Rigoberta se ha convertido en una mujer influyente que segue los pasos de su padre y asume las responsabilidades como una líder en su comunidad. También, es una mujer fuerte que, aunque admira a las mujeres indígena que tienen muchos hijos y una familia feliz, decide no casarse ni tener hijos para que pueda organizar la comunidad como ella explica, “yo soy humana y soy una mujer y no puedo decir que yo rechazo al matrimonio, pero mi tarea principal, pienso que es primero mi pueblo y después mi alegría personal” (Burgos 249). Ella desea aprender idiomas y obtener educación para lograr el cambio para el pueblo. “Lo más penoso para nosotros fue que no podíamos hablar. Y yo en ese tiempo decía, tengo que proponerme aprender el castellano. Que no necesitemos intermediarios.” (Burgos 137). Ser capaz de entender español es su forma de luchar. Rigoberta expresa, también, que “mi vida es la que me ha enseñado muchas cosas. Pero también un ser humano está para superar muchas otras. La necesidad me obligaba a aprender el castello” (Burgos 188). Aprender algo, especialmente diferentes lenguas, es una tarea difícil para ella, pero no tiene miedo de vencer cualquier dificultades; lo que me parece inspirador.

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Me llamo Rigoberta Menchú

El libro, “Me llamo Rigoberta Menchú”, escrito por Elizabeth Burgos, relata la vida de Rigoberta Menchú, una indígena guatemalteca, a través de la voz de ella. Es el libro testimonial que nos cuenta en detalle la costumbre, tradición, y la comunidad del pueblo de Rigoberta. En mi opinión, el estilo del libro es similar al ”Biografía de un cimarrón”. Por una parte, ambos libros están escrito de forma monólogo y basado en la memoria. Por otra parte, los protagonistas o los narradores en los dos libros, Montejo y Rigoberta, juegan un papel como testigos en la historia. Sin embargo, hay diferencias también. Una diferencia clara entre ellos es que no sabemos si Montejo representa el pueblo o sólo a sí mismo, mientras que la vida de Rigoberta “es ejemplar, puesto que encarna la vida de todos los indios del continente americano” (Burgos 9). Además, creo que en el libro ”Biografía de un cimarrón” lo que interesa al autor es el proceso histórico, pero en este libro, a Elizabeth le importa más el reconocimiento de la cultura indígena.  

Este libro me hace a pensar lo mismo problema cuando estaba leyendo ”Biografía de un cimarrón”. ¿Cómo sabemos si lo que dice Rigoberta es la verdad? Parece que no hay otros testimonios y aunque Elizabeth nos explica el proceso de escribir el libro, tal vez haya edición sobre la historia cuando ella transformó la historia oral a la historia escrita. “primero escuchando y dejando hablar a Rigoberta, y luego convirtiéndome en una especie de doble suyo, en el instrumento que operaría el paso de lo oral a lo escrito. Debo confesar que esta determinación hizo mi tarea más difícil, ya que debía hacer ajustes para que el manuscrito conservase el aire de un monólogo recitado de un tirón, de un solo soplo. ” (Burgos 18). Pero en resumen, creo que es un libro interesante y el lenguaje es fácil de entender. Aprendemos muchos sobre la vida indígena en Guatemala.